
Cerramos la etapa de las actividades de aventura. Pero la sierra sigue aquí —y su historia, más viva que nunca. Esto es lo que queda: el paisaje, sus vestigios de guerra y el trabajo de documentarlos.
Un legado de turismo activo convertido en memoria del territorio y de su patrimonio de la Guerra Civil.
La Sierra de Espadán es el segundo macizo más extenso de la Comunitat Valenciana: alcornocales que no encontrarás en ningún otro punto del litoral este, rodenos rojizos y barrancos donde el agua todavía manda. Entre Castellón, Teruel y el norte de Valencia.
Durante años fue escenario de barrancos, vías ferratas y senderos. Hoy la miramos de otro modo: como un paisaje cargado de historia, donde cada cresta que ofrecía una buena vía fue, ochenta años antes, una posición defensiva.
Sergio fundó Espadán Aventuras y durante años guió a familias, colegios y aventureros por los barrancos y las paredes de esta sierra como técnico de montaña, barranquismo y senderismo. Pero hubo algo que nunca dejó de mirar: lo que la guerra dejó escrito en la piedra.
Lleva más de diez años visitando, fotografiando y cartografiando trincheras, búnkeres, nidos de ametralladora y observatorios olvidados. Ese conocimiento del terreno, ganado a pie, le ha llevado a ser contratado por empresas de arqueología para inventariar las construcciones de guerra de los términos de Gaibiel y Vall de Almonacid.
También llamada Línea Matallana. La mayor línea fortificada de la historia del país —y buena parte de ella recorre esta sierra.
En la primavera de 1938, con las tropas franquistas avanzando en la Ofensiva del Levante, el Ejército Popular Republicano levantó una barrera para defender Valencia. Se extendía casi 150 kilómetros, desde el mar en Almenara hasta Santa Cruz de Moya, apoyándose en las crestas de la Sierra de Espadán, El Toro y Javalambre.
No era una simple zanja: una defensa en profundidad de trincheras, refugios y centros de resistencia, excavada a pico y dinamita sobre la roca viva por unas 14.000 personas. El 13 de julio de 1938 el ataque masivo se estrelló contra ella: en terreno montañoso, ni la aviación pudo con las defensas. La línea resistió.
Barrancos, paredes, cuevas y crestas. Años de aventuras compartidas con quienes quisieron conocer esta tierra desde dentro. Un álbum de lo que fuimos.
















Aquí es donde esta historia continúa. Trinchereando es el proyecto audiovisual de Sergio Plaza: un recorrido en vídeo, trinchera a trinchera, por las defensas olvidadas de la Guerra Civil en Castellón y el Alto Palancia. Cada marcador de su mapa es un lugar visitado, filmado y explicado sobre el terreno.
Gracias a cada persona que caminó estos barrancos con nosotros. La etapa de las aventuras se cierra; la de la memoria, apenas empieza.
Si esta sierra y su historia te importan, el mejor sitio para seguir es Trinchereando. Ahí continúa el trabajo de contar, uno a uno, los lugares que la guerra dejó y el tiempo casi borra.